martes, 7 de julio de 2009

La soledad de los números primos

"Estuvo un rato en la situación de los intelectuales gloriosos: con la cabeza vacía de ideas".


Ayer aparecía un artículo en prensa sobre la debacle en la venta de libros. Y no es para menos. Los editores, me parece, han copiado el ánimo de lucro de las empresas petroleras, y se han dedicado a la busca y captura de lo que ellos creen llegará a la gran masa.

Y se han confundido, equivocado, errado.

Porque en su creencia han creido que el libro debe ser plano. "Tenéis el encefalograma plano" decía mi profesor de latín. Y claro, no era para menos porque si preguntaba qué era lucro y nadie lo sabía. Ya él hablaba de lucro en el 93. Sin embargo no nos ponía delante libros planos. Nos ponía las Guerras de las Galias, la Eneida que llegamos a conocerla de memoria junto con todos sus rincones, ...

"Se movía despacio, igual que las civilizaciones y las panteras, aunque para ser civilización le faltaba salvajismo y para ser pantera le sobraba fiereza. Pertenecía a ese grupo de mujeres que conservan su aspecto elegante hasta en los naufragios."

Me ha parecido muy frágil la construcción psicológica de los personajes. El autor buscaba esa línea que separa la realidad que viven los mortales de aquella realidad en la que viven esas personas que se quedan al otro lado. Los raros, aquellos que se mueven en esa otra realidad porque no se sienten cómodos, no se adaptan, no asumen la mayor parte de las reglas, dadas, los convencionalismos.


"- ¿El señor me permite que le pregunte en qué consiste el espíritu caballeresco?
- En tratar a todas las mujeres como a cortesanas despreciables y en hablar de ellas como damas virtuosas.
- Sí, sí, ... ¿Al señor le molestará que incorpore esta frase a mi repertorio?
- Haz con ella lo quieras: incorporarla o ponerla de pie".



La inadaptación de los personajes se respira a cada página. Pero, insisto. Podría haber sido mejor, porque:

- Ausencia de Personalidad: Ella parte de esa primera inadaptación de la adolescencia y que nunca supera: no se siente cómoda con su cuerpo. Necesita gustar a los demás y para ello se muestra dócil frente a Viola, llegando incluso a tatuarse un lirio por ella. La anorexia está latente durante toda la lectura y no hace explícita hasta poco antes del final.

- Autismo: El chico, que llega incluso a abandonar a su hermana (minusválida psíquica) camino de un cumpleaños porque está cansado de ella, de tener que estar pendiente, de lo que dirán; permanece el resto del relato como un monigote incapaz de pronunciarse. Sólo, al final, parece tomar la única decisión de su vida: ya no forma parte del mundo de Alice, y decide marcharse.

Qué cada vez entiendo menos a la crítica literaria. Y que las editoriales cada vez se lo curran menos.

Busquen y encuentren a los Ramones Gómez de la Serna del Siglo XXI, a los Unamunos, a los Machados, a Rosalías, a Federicos, a Chaceles.... busquen y no esperen que les lleguen grandes masas de dinero sin esfuerzo.

Aunque solo sea por respeto a nuestros bosques.



Entrecomillados: Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes? Enrique Jardiel Poncela.