martes, 24 de julio de 2007

París no se acaba nunca


Agazapado en una buhardilla de París y por casera a Margarite Duras, Vila-Matas se hizo escritor. Llegó a Francia con un baúl lleno de ilusiones y admirando a Hemingway por encima de todas las cosas. Creía parecerse a él físicamente. París no era una fiesta es el libro que todo escritor debe leer. Yo leí el Viejo y el mar.

“El pasado, decía Proust, no sólo no es fugaz, es que no se mueve de sitio. Con París pasa lo mismo, jamás ha salido de viaje. Y encima es interminable, no se acaba nunca”

El libro no tiene desperdicio en cuanto a frases y comentarios bastante certeros. Con mi estuche de lata a cuestas, hice uso de todos los bolígrafos y lápices que contenía. Pero, tengo una duda. Leyó Vila-Matas a Barnes? Quizás mi asociación de tramas se deba por haber leído el Loro de Flaubert y París no se acaba nunca consecutiva y enlazados en el tiempo? Pues no lo sé. Cuando leí Cien años de soledad abrí ipso facto La casa de los espíritus; y el segundo libro me parecía inspirado en el primero. Esta teoría nunca la contrasté. Se agradecen aportaciones.

Es cierto que Vila-Matas acostumbra a intercalar ficción con su vida propia en sus libros por lo que nadie se atreve a adjudicar un estilo ya existente o atribuirle uno nuevo. Que este libro es el primero que he leído de Enrique y hay quien dice que el primer Vila-Matas fue muy bueno pero su pluma ha ido desmereciendo, como la de casi todos los escritores que escriben un libro por año. A mi estos escritores, en realidad, no es que me parezcan que van siendo peores, simplemente, creo, que no se dan tiempo para reciclarse, o reinventarse, o pulir su estilo, todo ello ante la necesidad de publicar y vivir únicamente de la literatura. O por agobios del editor.

Escribir necesita tiempo.

Y el tiempo es limitado, limitadísimo.

Por cierto, no estoy de acuerdo con aquello que dice de “no hay nadie tan inteligente que pueda saber todo el mal que hace.”

Yo creo que todos los seres independientemente de ser inteligentes o no, son perfectamente conscientes del daño que hacen. Y los inteligentes, los que más. Incluso yo añadiría que los inteligentes hacen el daño a propósito de...

“ El crimen debe ser solitario y sin cómplices” Oscar Wilde. Lo tendré en cuenta.

El protagonista decide instalarse un tiempo en París con la finalidad de ser escritor. La estancia en la ciudad de la luz y de la lluvia resulta bastante productiva aunque al principio entre las dudas que le acosan, el desasosiego, la incertidumbre y lo que más me gustó, las noches de bohemia junto a otros escritores y personajes de farándula, entre ellos Paloma Picasso; estas escenas me recordaban a Desayuno con diamantes. Es inevitable. Pero nadie dijo que los comienzos sean tranquilizadores. El futuro siempre está lleno de dudas. Que se lo digan a los opositores. Retomando el hilo... la estancia en París le da la posibilidad de ser escritor, o por lo menos, terminar su primer libro “La asesina ilustrada”; después de dos años regresa a España, retorno precipitado debido a que la compañía eléctrica le corta el suministro energético; le reclaman 40 años de facturas que ha resultado impagadas; y, aunque París no se acaba nunca y sus días allí no fueron felices, él consiguió lo que más deseaba: encontrar su camino en el frondoso bosque. Y aunque agradecido por la ayuda prestada por Margarite Duras Vila-Matas abandonó París de puntillas y en silencio...“Salí de su vida como se sale de una frase”

“Piensen cuáles pueden ser las razones básicas para la desesperación. Cada uno de ustedes tendrá las suyas. Les propongo las mías: la volubilidad del amor, la fragilidad de nuestro cuerpo, la abrumadora mezquindad que domina la vida social, la trágica soledad en la que en el fondo vivimos todos, los reveses de la amistad, la monotonía e insensibilidad que trae aparejada la costumbre de vivir.

Al otro lado de la balanza, encontramos París. Esa ciudad, tal vez porque no se acab a nunca y porque, además, es maravillosa, puede con todo, puede con todas las causas que el hombre encuentra para ser infeliz”.