martes, 1 de julio de 2014

Kassel no invita a la lógica y los presocráticos



Vila Matas es un universo. Es una materia cuántica inenarrable. Es inmenso. El próximo año el Príncipe de Asturias será para él. Aunque el Príncipe de Asturias no parece decantarse por la literatura metaliteraria. Sin embargo, comentarios míos del pasado ya reclamaban dicho premio para Antonio Muñoz Molina, que no es metaliterario. Premios aparte, ya que los premios no significan un trabajo bien realizado, aunque ayuden a desarrollar el mismo con mayor ánimo, alegría y predisposición; los premios son como los jefes. Premios aparte, Vila Matas es inmeso, innenarrable. Lo que yo no sabía de su tendencia presocrática. Ya sabéis algunos de mi tendencia hacia el Universo, de su misterio. De mis lecturas pitagóricas y sobre la armonía de las esferas. Y sin embargo no tengo oido para la música ni mente para la suma, la resta y la multiplicación. Página 11: "- Lo que piensan proponerte los McGuffin -dijo ella de pronto- es que conozcas, de una vez por todas, la solución al misterio del universo. Ellos la saben ya y te la quieren transmitir". Para mi dolor, era mentira que los McGuffin tuvieran la solución al misterio del universo. Es como cuando le preguntamos a la almohada por la solución a los problemas del día a día, que tampoco ella tiene la solución, y encima ni nos escucha, ni nos calma la ansiedad vital, ni nos relaja de nuestras inquietudes humanas y mundanas. El universo es infinito. Hasta deje de serlo por la contracción del mismo y bam !!! Toda esa energía no sé en qué se transformará. Seguimos con la lectura de Kassel.