domingo, 10 de enero de 2010

After Dark

(Mientras escribo, por la ventana puede verse como cae la nieve. Poco a poco el paisaje está blanco. Es perfecto...es el silencio del cual hablaba O. Pamuk en Nieve.)






En algunas ocasiones, la cuestión parece ser ¿leer o no leer? Hay autores a los cuales nos acercamos con prejuicios. Murakami me producía rechazo por asociarlo con literatura de grandes superficies.

El lamento de Portnoy decía que "Parece que ahora hay que pedir disculpas si disfrutas leyendo a Murakami".

Compré After Dark en una librería donde te envuelven los libros, cuando son para regalo, en papel de revistas literarias-culturales, por ánimo de reciclar el papel. Se sabe que no has envuelto el libro en tu casa con el primer papel que has encontrado diciendo ser luego el ser más original del mundo, porque ponen el sello de la librería.

Después de comprar mis libros para regalo de reyes, me compré uno para mi. Después de soltar uno de Magris (tengo dos aún sin leer ... ) opté por Murakami.

La librería tenía poco donde elegir. Así hacen compentencia con las ventas por internet...

After Dark alude a una pieza de jazz llamada Five Spot After Dark (No he podido escuchar la canción por problemas con ytb)



El libro transcurre a lo largo de toda una noche llegando a su fin en la madrugada. El ritmo de la lectura, al terminar, te recuerda al propio ritmo de la noche. Un ritmo en silencio, pausado, que poco a poco va despertando, despejándose, ... , con la sensación de haber estado de viaje, despierto toda la noche. Como Mari.

Mari ha perdido el tren de vuelta a casa y decide pasar la noche leyendo en un café. Takahashi la interrumpe. Takahashi conoce a la bella hermana de Mari. Con este pretexto se sienta en la misma mesa buscando conversación con Mari.

A partir de este momento, conforme avanza la noche, Mari y gracias a Takahashi, en adentra en otro mundo: el del inconsciente. Todos aquellos personajes que circulan a su alrededor durante la noche, servirán para que Mari hable y medite sobre su hermana (quien está sumida en un sueño desde hace algunos meses), sus padres y, sobre todo, para hablar sobre ella.

Mientras esa noche su hermana duerme, Mari comienza una búsqueda dentro de sí misma, son los demás quienes la ponen frente al espejo, reflejando la imagen de la inseguridad, el miedo, el odio, la indiferencia, los complejos...

Amanece...

Mari decide dormir junto a su hermana.

Se quita la ropa. Se acurruca junto a su hermana. La abraza.

Mari llora.

Y, mientras ... "Lo que vemos ahora es el cuadro de una enorme metrópoli que se despierta. Trenes de cercanías pintados de diferentes colores se desplazan cada uno en una dirección distinta llevando a mucha gente de un lugar a otro. Ellos, los transportados, son individuos con un rostro y una mentalidad distintos, pero, a la vez, son parte anónima de un conjunto. Son una totalidad, pero, a la vez, sólo una pieza. Y, manejando esta dualidad de un modo hábil y acomodaticio, todos llevan a cabo sus ritos matutinos con precisión y rapidez. Se lavan los dientes, se afeitan, eligen una corbata, se pintan los labios. Ven las noticias con sus familia..."


After Dark es el viaje interior de Mari.

11 comentarios:

madison dijo...

Estaré atenta a tus comentarios, de los libros que he leido de Murakami, este es el que menos me ha gustado.
Quizá lo leí en un momento no adecuado, quizá debería darle otra oportunidad...no lo se. Me gusta Murakami.
Un abrazo

Hilvanes y Retales dijo...

Es el primer libro que he leído de Murakami. Pero creo que no será el último porque hay algo en este escritor que me ha gustado pero que no sabría explicar.

Besos...

Príncipe de ArroyoLuche dijo...

Aquí en Aluche lleva nevando toda la tarde, que paso bebiendo cafeses y leyendo las páginas en las que alguien pasa la tarde de un Domingo emborrachándose, hasta llegar a un nirvana etílico en la amanecida del lunes.
Como en After Dark, según cuentas la trama, cuántas páginas para retratar una sóla noche, y qué rápidas, una vez pasadas, pasan las horas.

jimarino dijo...

El Murakami de Tokio Blues o Kafka en la orilla, también el de los cuentos editados por Tusquets, es un escritor extraordinario al que, como dices en el texto, no hay que tenerle vergüenza por su éxito. Supongo que Murakami es capaz de conectar de una manera curiosa e intensa con la modernidad, que atrae a los jóvenes con su romanticismo oscuro, que enlaza a la perfección con una sensibilidad quizá simple capaz de alcanzar lo masivo, pero siempre desde la autenticidad y la calidad. Representa como nadie los fantasmas del vacío contemporáneo, pero es capaz de transformarlos en historias maravillosa, embaucadoras y sólidas, a excepción de algunas de sus novelas en las que olvida el pudor o confían en exceso en su talento. Como dice alguno de tus comentarios, After Drak es de los libros que menos me gustan de Murakami, así que te queda un recorrido hermosos por lo mejor de su literatura. Para los lectores que frecuento, el japonés tiene algo que muy pocos poseen, es capaz de ahondar en lo onírico de nuestra existencia sin que nos demos cuenta, es capaz de manejar como materia literaria la extrañeza, eso que queda oculto en nuestra vidas y que resurge en lo inconsciente, tan castigado y obviado en nuestras sociedades, y sólo por esa capacidad deberíamos celebrar sus novelas.
Un abrazo muy fuerte

Hilvanes y Retales dijo...

Príncipe: veo que sigue usted con las tribulaciones de Mary Tribune. Que, por lo que cuenta, esas tribulaciones son de mucha festiesta...

jimarino: verdaderamente es el espíritu del hombre actual. Vacío, soledad, desilusión. After Dark, cuando lo cerré, tuve la sensación que era la Alicia en el siglo posmoderno. Un recorrido en otro mundo, en el de la noche, a través de personas en cierto modo peculiares y que ahondan en el espíritu de la protagonista. En lugar de setas hay café y libros. Pero están todos los elementos. Diría que, incluso, el reloj que siempre marcaba el camino atrasado del conejo blanco, era la noche para Mari que la iba guiando hacia el final del psicoanálisis...

Besos Mil

Príncipe de ArroyoLuche dijo...

Tengo Hortelano para rato...
Estoy pensando, preso de vuestra fiebre Murakami, en ir rodando like a rolling stone a la biblio a ver si pillo algo, de paso que me alquilo algo de Jaime Gil de Biedma, que la semana que viene toca ataque de cinefagia y son citas ineludibles El cónsul de Sodoma, y Un hombre serio, de los genuinos Cohen.
Como Umbral, soy un lector despacioso.
Luego está el caso de Sánchez Dragó, que se lee diez libros a la semana y siempre presenta su programa de la misma manera:
"Esta novela es la mejor que he leído en los últimos años"
Una de tres:
o esa novela supera a las anteriores, cosa extraña, debe ser entonces que la literatura evoluciona a la par que las teconologías
o que es un pelota redomado -apostemos por ello- y el autor invitado es siempre el mejor que ha publicado en los últimos años
O que lee tan rápido que no se acuerda del libro leído en la anterior semana.
Señor Dragó, cuídese el alzheimer.
A ver si encuentro a Murakami y les cuento, así reposo de tanto pijerío madrileño años 60

Hilvanes y Retales dijo...

No dude en coger las personas del verbo...

Este libro lo compré en Círculo.

Yo conocí a Gil de Biedma mientras estudiaba la carrera. Entonces no comprendí muy bien a este poeta. La juventud...

Julia Otero, antes de que el psoe perdiera las elecciones y ella, en consecuencia, su programa, allá por los noventa y largos, cuando tenía un fantástico programa y no se dedicaba toda la tarde a comentar lo que ponen y dicen en la televisión; tenía un rato dedicado a la literatura.

El profesor Levi, creo recordar, no sé si se escribirá así. Ese momento del programa se llamaba El cuarto de atrás...si si, como el libro de Martín Gaite.

Yo abandona ese rato mis libros de derecho, cosa que me gustaba mucho, digo el sentarme a escuchar a Julia Otero, no abandonar los libros, y con un cuaderno y bolígrafo, anotaba todo lo que este sabio señor decía...las frases, sus recomendaciones...

Me da pena que he perdido ese cuaderno, con el aprecio que le tenía...las mudanzas es lo que tienen, una tras otras, se van quedando cosas por el camino...

El amor en los tiempos del cólera lo leí por recomendación del profesor.

Y así leí también las personas del verbo...

ESte cuaderno igual está junto al libro...no sé...

El profesor Levi tenía una voz preciosa...te quedabas junto a la radio pegada, soñabas...leía los poemas de tal forma, que con alguno a mi los ojos se me llenaban de lágrimas...

Príncipe de ArroyoLuche dijo...

Pues Las Personas del Verbo es el que he cogido, al ser poesía completa.
De Murakami, Tokio Blues, el único que había. Lo mismo lo dejo vegetar al lado de la cabecera de mi cama, por si me dice algo, sin abrirlo.
Y de propina, que estaba ahí novedoso aunque ya con añitos, el Nocilla Dream.
Supongo que vegetará hasta el momento de devolución junto a Murakami.
Sin embargo a Gil de Biedma le daré un repaso, ya he leído cosas suyas, pero la poesía, releyéndola, tiene la facultad de reencarnarse.
Si da más pistas sobre el profesor Levi, lo mismo puedo servir de ayuda.

Hilvanes y Retales dijo...

Alfonso Levi. Y le llamaban el bate. He trasteado por la red y no he encontrado nada. Hay un poeta que responde a ese nombre, pero no estoy segura que sea él.

Parece ser que luego trabajó en RNE.

Veo que ha cogido de la biblioteca a Murakami sin muchas esperanzas de leerlo.


Amsterdan, el que tengo en la lista de empezados, es de la biblioteca. El problema que yo tengo con la biblioteca es que tienen fecha de caducidad...

Príncipe de ArroyoLuche dijo...

Mira este enlace:
http://www.revista-agathos.com/Entrevistas/Alfonso%20Levy.pdf
Posiblemente sea él, porque habla de la Gaite, y porque en internet sólo he podido encontrar ha gente que habla apasionadamente de él, de su pasión por la filología y por cómo hipnotizaba con sus palabras a los oyentes

Hilvanes y Retales dijo...

Pues si le digo la verdad, no sé si es el bate profesor Levi/Levy...Pero muchas gracias...muy amable.