martes, 15 de septiembre de 2009

Despertar

Me han roto un sueño frágil

a golpes de estallido amortiguado,

efímero y aleve.

¿Quién y a dónde se lleva los fragmentos?

Me despierto en un bosque sin senderos.

El rumor de los pasos

era mi única guía

y el cuenco de mis manos apretadas

el cofre de aquel sueño.

Me despierto en un bosque enmarañado

con las manos vacías,

sin tesoro ni brújula,

sin saber por qué ruta

huyeron los ladrones,

si los hubo siquiera.

Porque —ay— en este bosque,

huérfano de señales y senderos,

tampoco existe el eco

y no sé si la voz que enhebra esta canción

es o no verdadera.


Carmen Martín Gaite