lunes, 20 de julio de 2009

Una casa para siempre





“ – No puedes estar equivocada- le dijo Marguerite-, precisamente tú que presumes tanto de lince. ¿Acaso no lo ves? ¿No ves que si no se inmutó fue porque los asesinos suelen volver al lugar del crimen, y Pedro no iba a ser la excepción, salvo que él, desde que cometió el asesinato, vuelve a cada momento? En su mente, siempre está allí, siempre. Adondequiera que vaya, tanto si está en el Perec como en la calle o en su taller, él siempre está en el lugar del crimen. No se mueve nunca de allí, vive en una casa para siempre. ¿Cómo querías, pues, que se sorprendiera de estar en ese lugar? [ ... ] pero no pienso denunciarle. Que siga viviendo en el lugar del crimen, en esa casa que tiene para siempre. (...)”.

Una casa para siempre es el título del libro y es el título del relato que cierra Una casa para siempre.

12 relatos que no son una prolongación del anterior. Sino un punto y seguido. O tal vez, un punto y aparte.

El narrador no es el mismo.

No son los mismos personajes.

Sin embargo, la sombrilla de Java siempre es la misma.

Las voces siempre son las mismas.

Las mismas sombras, la misma ficción, la misma casa para siempre.

En la noche lisboeta un famoso ventrílocuo ... pero nada es lo que parece y nada es ficción porque tampoco es realidad.

Tampoco esperen una confesión. Nada es confesable.

“Es que hay días en los que uno prefiere no comunicarse”.


“No sé dónde leí que cuando se ha bebido un poco, la realidad se simplifica, se saltan los vacíos entre las cosas, todo parece encajar y uno dice: ya está”.

¿ Es, acaso, el mismo ventrílocuo quien narra sus días de niñez junto a sus amigos que el ventrílocuo que acude a visitar a su hijo, al que abandonó al poco de nacer?

“Yo soy uno y muchos y tampoco sé quien soy”.

“ – Que aquel día llovía en Barcelona, es algo que nunca podré olvidar”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

YO también admiro por encima de todas las cosas al Sr. Vila-Matas.

Es un gran acierto El invierno en Lisboa.

Una merienda de locos dijo...

Espero poder hablaros de El invierno en Lisboa ya mismo.

Gracias por tu visita, Anónimo.