lunes, 31 de marzo de 2008

Rafael Azcona.

“A tono le conocí en La Codorniz. Tenían que hacernos una foto de familia por primera vez. En aquella época, los periódicos “marcaban” en las fotos a la gente importante con una equis. Tono llegó a la sesión fotográfica con un aspa del papel que había recortado, y cuando nadie le miraba se la sujetó en la solapa. Uno de sus grandes amigos era el arquitecto que hizo la remodelación del Gijón, el hijo de Carlos Arniches. Les gustaba mucho viajar juntos y era una fiesta cada vez que aparecían por el café después de uno de aquellos viajes. Mi anécdota preferida les sucedió en un viaje de San Sebastián a Madrid. Conducía Carlos. Anochece, conectan las luces, pero no se enciende. Paran, intentan averiguar qué pasa, y en esas cruza un coche en sentido contrario, también con las luces apagadas. Y Tono dice: “Déjalo, Carlos, que es un apagón””

Una ronda del Gijón. Marcos Ordóñez.