jueves, 31 de enero de 2008

Entrañable. Siempre Julio.

6 comentarios:

Joseba M. dijo...

Antes de ser elefante y antes de ser loco que entrevistaba locos, fui Julio Cortázar. Era cuando la biblia de mi mesita de noche era Rayuela, era cunado despertaba en la noche por los pasillos buscando a la Maga y cuando, con otros cronopios, danzaba tregua y coleccionaba estampitas dañadas de correos. Y me sigue pasando como al pobre Manú, que apellidado Traveler apenas había viajado en su vida. Y eso lo mataba.
Creo que conseguí salir de dentro de don Julio hace tiempo, lo que no estoy tan seguro es si he dejado de plagiarlo con descaro.
Un beso, cuasi pasisana.

Hilvanes Y Retales dijo...

JO, qué bonito eso de ser Julio. Yo tuve un tiempo empapelado el salón con textos de puño y letra de Julio. Creo que lo hacía para que me inspirara y sentarme a escribir. No me senté a escribir. Aquel salón salío de mi vida. Julio no. MIs ganas de escribir, tampoco. Pero sin saber como poder sentarme a hacerlo.

Joseba M. dijo...

Si tienes ganas de escribir, escribirás. Y si tienes que hacerlo sin sentarte a ello, escribirás de pie. Además ¿ha de ser lo que se escriba, pura ficción? ¿No son, acaso todos tus retales, tus poemas todos, todas tus entradillas y todos tus comentarios actos puros de escritura? Sigue no escribiendo así, a mí me encanta este corral...

otredad dijo...

No he podido,bueno, es que no he querido evitarlo:me guardo tu imagen.
Rayuela nos ha quitado un pedazo a todos, la parte que estorbaba.Que vivan los cronopios, que viva Julio.

Idea dijo...

Maravillosa fotografía.
Gracias

Apostillas literarias dijo...

Cada vez que veo esta excelente fotografía, pienso que Cortázar era en ocasiones como un niño, tal vez como somos todos los seres humanos a veces, pero él con algo especial en su sonrisa. Amaba los gatos.