miércoles, 3 de octubre de 2007

sin más.

odia cuanto te digo

y espera que caiga la montaña

o el sol se derrumbe en cualquier amanecer.

mira como arde el horizonte

y como el bosque araña el cielo

buscando el quejido del placer.

observa como el amor es inservible

y como yo paso con plumas de ave migratoria

por una vida que no es tuya y no es de nadie.

vuela con alas de cera, mujer mortal.

espera el día, como todos, del juicio final.

pero no esperes a nadie levantada tras los cristales

mojados por la fina lluvia de septiembre.

observa como el odio construye todo un mundo

que se hizo habitable

con el humo que se cuela por las rendijas de un cielo

que espera la bondad no hallada ni creada.

sin barca, ni dinero, ni hogaza de pan.

ni tela, ni suela de zapato ni peine para tus largos cabellos

rubios como el trigo de mayo,

llora el día que se va, agradeciendo el nuevo día que habitarás.