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viernes, 28 de agosto de 2009

Un cadaver exquisito

Si, como dice Benjamín Prado, en relación con los Papeles inesperados sobre Cortazar, "que con lo que él dejó perdido en el cajó tú podrías haber parecido un genio"; en el caso de Umbral, con lo dejó publicado, cualquiera habría sido un genio homenajeado.

Porque, no me lo negarán, a Umbral se le ha negado más en muerte que en vida. Pero nadie le podrá quitar el Cervantes, el Príncipe de Asturias, ....







* Premio Nacional de Cuentos Gabriel Miró (España), 1964
* Premio Nadal (España), Las Ninfas, 1975
* Premio Carlos Arniches (España), 1975
* Premio César González Ruano (España), artículo El trienio, 1980
* Premio Mariano de Cavia (España), artículo Martín Descalzo, 1990
* Premio Nacional de la Crítica (España), 1991
* Premio Provincial de Valladolid a la Trayectoria Literaria, 1994
* Premio Príncipe de Asturias de las Letras (España), 1996
* Premio Nacional de las Letras (España), 1997
* Premio de Novela Fernando Lara (España), La forja de un ladrón, 1997
* Doctor honoris causa (Universidad Complutense de Madrid), 1999
* Premio Miguel de Cervantes (España), 2000

Fuente: www.cervantes.es


Recuerdo como me llegó la noticia. Pero no viene al caso la anécdota que podría relatar.


El primer libro que leí fue Capital del dolor. Tendría 15 años y recuerdo como una ex-tía política (ella sola se ha exiliado), decía que "Umbral, no me gusta". " ¿Qué has leído suyo? " "Nada, pero no me gusta".

Esto suele ocurrir mucho, decir que un escritor no nos gusta sin haber leído nada suyo. Pero, absolutamente nada. Y Umbral se lleva una nota alta. Una NOtaza.

Y es que con frecuencia asociamos la simpatía con el talento.

Talento también es lo que hay que tener para poner como nombre como título : ¿ Y cómo eran las ligas de Madame Bovary?. (2.003)


Imaginación y personalidad.



Si Umbral no hubiera existido habría que haber inventarlo. Porque el inventario de Madrid, ese Madrid intelectual, de café, de amigos al caer la tarde, de paseos al amanecer, ... no existiría. Umbral inventó Madrid.





Crítica y literatura.

Ya no existe la columna periodística.




Dicen que su obra universal es Mortal y Rosa. Él, también así lo creía. No recuerdo quién fue que le acusaba de no tener su obra, la obra culmen, la que le definía como escritor. y Umbral le contestaba "Usted no se ha leído mi Mortal y Rosa, verdad?".

“Sólo encontré una verdad en la vida, hijo, y eras tú. Sólo encontré una verdad en la vida y la he perdido. Vivo de llorarte en la noche con lágrimas que queman la oscuridad. Soldadito rubio que mandaba en el mundo, te perdí para siempre. Tus ojos cuajaban el azul del cielo. Tu pelo doraba la calidad del día. Lo que queda después de ti, hijo, es un universo fluctuante, sin consistencia, como dicen que es Júpiter, una vaguedad nauseabunda de veranos e inviernos, una promiscuidad de sol y sexo, de tiempo y muerte, a través de todo lo cual vago solamente porque desconozco el gesto que hay que hacer para morirse. Si no, haría ese gesto y nada más.
Qué estúpida la plenitud del día. ¿A quién engaña este cielo azul, este mediodía con risas? ¿Para quién se ha urdido esta inmensa mentira de meses soleados y campos verdes? ¿Por qué este vano rodeo de la muerte por las costas de la primavera? El sol es sórdido y el día resplandece de puro inútil, alumbra de puro vacío, y en el cabeceo del mundo bajo un viento banal sólo veo la obcecación vegetal de la vida, su torpeza de planta ciega. El universo se rige siempre por la persistencia, nunca por la inteligencia. No tiene otra ley que la persistencia. Sólo el tedio mueve las nubes en el cielo y las olas en el mar”

Francisco Umbral, Mortal y rosa


Y, ¿para cuándo la reedición de Valle-Inclan, Los botines blancos de pique?


" Claro que antes de ponerme con este libro, con el libro que en cada ocasión esté haciendo (siempre hay que tener un libro en el telar: work in progress), cumplo con mis artículos del día, con las colaboraciones para periódicos y revistas. Esta mañana, por ejemplo, he escrito, para mi periódico (mientras bebía whisky con agua, cubalibres de ron, piña colada con leche y con más ron), un artículo sobre una calle madrileña, céntrica, corta y clandestina, donde se arracima cotidianamente, bajo la noche autonómica, la lujuria en todas sus formas, sexos, amores, atuendos y comercios. Ahí centro mi vida, como en lo más puro de la ciudad, porque conozco ese sitio, aunque ahora escriba lejos de él. Es, una vez más, una respuesta al burguesismo hipócrita que todavía clama y cualquier día nos proclama en los papeles."



don Paco, Usted sí que es un cadaver exquisito.




lunes, 17 de agosto de 2009

Siglo veinte, cambalache, problemático y febril.

A ver si alivia el exceso de calor ...








Abre el libro Amado siglo XX el tango Cambalache*.

Amado Umbral.

Amado siglo XX es un intento de alejar los demonios que corroen al escritor.

A través del recorrido histórico-memorialístico por todo un siglo que no es un siglo cualquiera, sino el siglo de Umbral.

El siglo que se socializó a través de la sacralización del café, de sus tertulias, de sus reuniones.

Un siglo que se recorre a través de sus invenciones y de sus ficciones, que no sé que tiene de más, si de ciencia o si de ficción.

Lo que no me ha quedado claro que hace Quevedo aquí dentro. A pesar de que sea el más grande, a pesar de Cervantes, porque como dice Umbral, este último tiene un libro y don Francisco, el de Quevedo, solo tiene uno y malo, uno de juventud. Y luego mucho soneto.

He notado un poco ausente al Madrid de Umbral, ese Madrid que tanto me gusta a mí y que tanto me acerca a Umbral. Motivo éste por el que Umbral está en mis altares, porque sólo él sabe traerme ese Madrid que pocos han sabido vivir. O protagonizar. El Madrid del café y la tertulia.


Tampoco queda claro si exitía enemistad entre Umbral y Fernando Fernán Gómez. O del porqué el odio del primero hacia las bicicletas del segundo. De esta obra de teatro, no puedo opinar mucho, pues la leí mientras esperaba un autobus. Y se me quedó en eso, en autobús más que en bicicleta.

- La culpa de todo la tienen los Bancos.
-Eso es. Los Bancos y los ciclistas.
- ¿Y por qué los ciclistas?
- ¿Y por qué los Bancos?

Pues eso, que no me queda claro.


Luego, por lo visto, a Jorge Guillén le pilló una bicicleta, y por eso escribió aquello de "La pérfida bicicleta".



En el "Oficio de Escribir", uno de los favoritos, eso sí me queda claro, de Umbral, era el catalán Eugenio D´Ors.






http://www.ensayistas.org/filosofos/spain/Ors/


Pero, lo que más me ha gustado que he subrayado y hasta he enmarcado con fluorescentes ...

" Toda España jugaba a imitar a Jardiel Poncela, y por eso decían que estábamos en vanguardia, ..."




*

Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo sé;
en el quinientos seis
y en el dos mil también;
que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublés,
pero que el siglo veinte es un despliegue
de maldá insolente
ya no hay quién lo niegue;
vivimos revolcaos en un merengue
y en un mismo lodo todos manoseaos.

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro,
generoso, estafador.
Todo es igual; nada es mejor;
lo mismo un burro que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón;
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón.

Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón;
cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón.
Mezclaos con Stravisky,
van Don Bosco y la Mignon,
don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín.
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia contra un calefón.

Siglo veinte, cambalache
problemático y febril;
el que no llora, no mama,
y el que no afana es un gil.
Dale no más, dale que va,
que allá en el horno nos vamo a encontrar.
No pienses más, echate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao.
Que es lo mismo el que labura
noche y día como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata o el que cura
o está fuera de la ley.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Diccionario para pobres



Posdata: En todas las entrevistas que "sufre" determinado escritor del panorama actual, siempre incluyen la manida pregunta: cómo puede usted escribir libro por año. El genio y maestro Don Paco tuvo la mejor de las respuestas:

Pregunta del entrevistador: ¿Que piensa de los escritores que tardan varios años en escribir un libro?
Respuesta de Umbral:Pues pienso que debieran dejarlo y meterse en un banco.

viernes, 29 de agosto de 2008

Escritor perenne: un año sin Umbral

MIGUEL GARCÍA POSADA @ 28-08-2008

El Mundo. 28/08/2008.


Cumplido un año de aquel alevoso 28 de agosto en que la noticia de que Francisco Umbral nos había abandonado (sus amigos así lo sentimos: como un abandono o una desposesión; nos hirió en el alma, que es donde más duelen las heridas profundas), es el momento de preguntarse qué ha sido este primer año después de su muerte.

Balance heterogéneo: desde la Universidad no han partido en general las iniciativas que se suponen son las propias de una institución así; mención aparte y elogiosa merece el curso que, auspiciado por este periódico, se celebró en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

Allí se alcanzó una conclusión nada desdeñable y muy inclusiva en su alcance: la condición 'naturaliter' poética del estilo umbraliano más allá de los muchos géneros que transitó. Ésta nos parece una inferencia esclarecedora, que la publicación, próxima, a lo que parece, de una selección de la abundante obra poética de Umbral, incluidos más de 100 poemas inéditos y la recuperación del hoy inencontrable 'Crímenes y baladas', no hará sino consolidar.

Esta conclusión convergió con el profundo impacto que viene causando en la opinión pública la lectura o edición suelta de la mayoría de estos textos inéditos.

Si Umbral en sus últimos años se dedicó con tan fervoroso afán a la poesía, no se debió al vacuo afán de rellenar vacías tardes dominicales ni ocios veraniegos; es que la poesía seguía significando mucho para él, como habían significado en su momento Juan Ramón Jiménez, los poetas del 27 y Neruda, y así volvía a significarlo en sus años crepusculares.

No fue el azar, desde luego, quien dictó el verso del discurso de recepción del Premio Príncipe de Asturias, eco u homenaje a su paisano José Zorrilla, mejor poeta, bastante mejor, de lo que algunos consideran. En suma, la formación de Umbral fue sustancialmente poética y moldeó de modo decisivo al autor. Cuando dice, por ejemplo, que Neruda lo hizo poeta, es bastante más que una hipérbole laudatoria lo que está diciendo. O cuando declara sagrado todo territorio pisado por Juan Ramón.

Dentro de esta obra poética cobran cada vez más fuerza los diarios, donde, como algunos sostienen, seguramente se halla lo más imperecedero suyo, comenzando por el inmortal 'Mortal y rosa y terminando', last but not least, por la memorable 'Carta a mi mujer', en la que dejó el autor una suerte de testamento, que España Suárez, su esposa desde 1959, salvó del olvido cumpliendo el papel de samaritana ante la muerte que le asignaba el propio autor 20 años antes de su desaparición.

Salvación ésta de un texto ejemplar por el muy consciente designio de componer una obra sin asunto, donde exceptuadas leves anécdotas -así las que tienen por centro el jardín de su propiedad- no ocurre nada. Es la historia sin historia de cómo sabe afrontar un hombre los estragos del tiempo y las insidias premonitorias de la muerte, nueva Ave Fénix según un modelo mítico muy querido por el autor, ardiendo, consumiéndose y resucitando en el fuego de la literatura.

Arquetipos de Umbral

A la vez, retomaba Umbral otro arquetipo prestigioso, el que Jorge Manrique cifró en la figura del maestre de Santiago, el caballero que con absoluta dignidad afrontaba el supremo trago. Dos mitos: el Caballero de Manrique y el Ave Fénix de Lope unidos en la pluma sabia del escritor contemporáneo.

Umbral escribió la obra en un momento especialmente feliz de su carrera, hacia 1986-1987, un texto severo que en algún sentido contravenía la imagen de escritor mondain que divulgaba él de sí mismo. A la luz de esta Carta emerge un escritor austero, ensimismado en el arte de la escritura, y quizá convenga revisar el proceso argumental en 'Mortal y rosa'.

¿Seguimos estando seguros de que la muerte del niño, que no se apodera del texto hasta ya rebasada su mitad, no fue sólo un pretexto para entrar a fondo en el tema que obsesionaba al escritor, el absurdo, el sinsentido del mundo, donde los inocentes son apeados de la vida y de su dignidad existencial? Quede sólo apuntado.

En todo caso hay que situar esta obra maestra absoluta en la serie de los diarios, que fascinan cada vez más a la crítica responsable. Carta a mi mujer fue sólo la coronación de un proceso que en el cambio de siglo había alumbrado otra obra maestra, Un ser de lejanías, donde la escritura libérrima y el desasosiego profundo del autor se aliaron en síntesis feliz. Desasosiego, escribo, y me ratifico. Sin este trasfondo existencial y metafísico se entiende mal toda la obra de Umbral, toda, sí, incluidos los rasgos menos meditados de su pluma única.

No han sido muchas las novedades bibliográficas de este año, salvadas la Carta y la menos feliz edición de 'Hojas de Madrid', título afortunado para acoger ocho excelentes libros de materia madrileña, entre ellos 'El Giocondo' y 'Trilogía de Madrid', pero menos dichoso en su caparazón editorial: edición en rústica, volumen de amplio formato y papel biblia, con una no muy venturosa y poco manejable cubierta en amarillo, que recuerda las guías de teléfonos.

Es de esperar que se sustancien las diferencias de orden contractual entre Planeta y Cátedra en la edición de Mortal y rosa, que está bloqueada tras de haber tenido una brillante carrera en la última editorial.

Indiferencia en el mundo literario

El mundo literario, por su parte, no ha sido demasiado sensible a la desaparición del escritor: sólo una mención consigue Umbral en la reciente y heterogénea encuesta sobre los 100 mejores escritores de la literatura universal llevada a cabo por un importante rotativo de difusión nacional.

El siniestro invento de la prosa sonajero -una calumnia-, el éxito económico del escritor y su irresistible voluntad de decir la verdad en cada momento, fuera o no la políticamente correcta -valgan sus libros de crítica-, están al fondo de una actitud que no se compadece con la singularidad de Umbral: el mejor prosista español del siglo XX, uno de sus diaristas mayores y es posible que su más insigne memorialista.

El mundo de la prensa sí ha sido en general generoso con quien es, sin duda, el mejor periodista contemporáneo. El brillante friso de periodistas que intervino en la UIMP no me desmentirá en esta afirmación. A la Fundación que se proyecta le incumbirá, entre otras, la gigantesca tarea de recopilar primero y estudiar después la gigantesca obra periodística umbraliana, memoria y memorial de todo un siglo.

Como escribió Borges de Quevedo, Umbral se nos aparece más como una compleja literatura que un hombre, en cuyo haber habrá que contar siempre con un puñado de novelas extraordinarias, a las que algunos reprochan su esquematismo; conviene hacer su relectura atenta para sentir el deslumbramiento de algunos títulos en especial, como Las ninfas, El hijo de Greta Garbo, Las señoritas de Aviñón o Leyenda del César Visionario, cuya vinculación profunda con la gran novela lírica europea fue tratada también en el curso de la UIMP.


Miguel García-Posada es crítico literario y escritor y ha prologado varias obras de Francisco Umbral.

miércoles, 27 de febrero de 2008

... porque no tengo otro lenguaje...

" ... y luego trabajo en libros com éste, un poco líricos porque no tengo otro lenguaje, no porque me guste, y bastante confesionales, espero, porque sé que escribir es siempre volverse del revés y, sabiendo esto, he renunciado a toda clase de prótesis argumentales, que son las de los novelistas de moda que se limitan a seriar sus pulcras redacciones."
Carta a mi mujer. Francisco Umbral.
Foto. Elmundo.es