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sábado, 2 de enero de 2010

Velocidad de los jardines

“En mi infancia llueve siempre”.

Curiosamente, yo también recuerdo la mía siempre con lluvia. Y me recuerdo con la capa portuguesa, la única que había en todo el colegio y que a mí me provocaba un poco de vergüenza por ser la distinta. El paraguas, las botas, la cartera con los libros, los charcos de agua y barro y las nubes negras en el cielo en invierno y blancas en verano.

Hace poco he podido saber que las capas portuguesas eran frecuentes en otros colegios. En el mío no.

Tampoco era frecuente que un niño se leyera toda la biblioteca del colegio.

Y yo la leí…


Le preguntaban a Eloy Tizón por sus autores preferidos: Antón Chéjov, John Cheever, Julio Cortázar, y las novelas de Marcel Proust, Vladimir Nabokov, Samuel Beckett, Franz Kafka, William Faulkner, Clarice Lispector (La hora de la estrella), Djuna Barnes (El bosque de la noche), Juan Carlos Onetti (El astillero).

Me pregunto porqué los españoles no suelen estar en este tipo de listas.

Nuestra literatura es una de las mejores. Y suele estar denostada por críticos, por autores y por especialistas...

Escribir ... sujeto + verbo + predicado. Lo que no es verbo es predicado...

No me gusta leer relatos. Cuentos.

Pero el primer libro que ha venido a mis manos de Eloy Tizón, ha sido uno de relatos. Tengo un libro de cuentos de Roberto Bolaño que soy incapaz de comenzar por este motivo. Más de 500 páginas de cuentos…me desanima…

Velocidad de los jardines venía precedida de una crítica inmejorable, el libro tiene apenas 100 páginas, y unos escasos 6 euros.

Esta vez no he desayunado con el autor. No tengo su número de teléfono ni amigo en común que nos ponga en contacto…otra vez será…

Reconozco que no me ha decepcionado el libro. Solo me ha decepcionada mi escasa capacidad para apreciar el cuento, mi nulo sentido del ritmo del relato … lo he intentado…

“Dinos, ¿desde allí también iremos caminando hasta el Campo de los Arces? ¿Instalaremos panales? ¿Falta mucho, di, para llegar? Y lo que es más importante, ¿podríamos repetir nuevamente confitura de grosella?”

Su lenguaje es la mayor parte de las veces perteneciente a ese reino mágico que pocos escritores saben plasmar.

Me quedo con el relato que cierra el libro, Velocidad de los jardines, por llevarme al pasado. Al pasado de 3º, con mis compañeros de clases, esos que ya no veo y si los viera, no podría reconocerlos como ellos a mi tampoco. Porque el tiempo nos va puliendo el alma, y los cabellas son cada día más blancos...y porque en el fondo, nadie conoce a nadie...

viernes, 1 de enero de 2010

"Me gusta soñar con los diluvios"