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jueves, 29 de septiembre de 2011

Correspondencia. Carmen Martín Gaite / Juan Benet

" Ya va siendo hora de que dejes de comprar papel y colores y de que afiles los lápices. Va siendo hora de que empieces a pintarle. No es material lo que te falta".  Juan

"De todas maneras, es verdad que ya debiera ponerme a afilar los lápices, y en ello estoy. A ver si espanto de una vez esta inercia que me detiene a empezar". C.



"¿Qué te parece el lápiz nuevo?", pregunta Juan a Camiña al finalizar una de las misivas. Si quieren saber la respuesta y conocer qué temas hablan, cuales son sus dudas, sus miedos, sus frustraciones, el dolor, el llanto, la risa que invade a la escritora de cabecera de este cuarto y al ingeniero-escritor más famoso de España ... NO DEJEN DE LEER: CORRESPONDENCIA.  



jueves, 8 de octubre de 2009

Flores amarillas


Flores amarillas.

Mi prado estaba lleno

de flores amarillas

y yo las arranqué.

Ya nada tengo.

Por el tallo cortado

sube una áspera savia

hasta mi corazón.

Se hace inmensa la tarde

y todo sabe a lo que pudo ser.

Carmen Martín Gaite

martes, 15 de septiembre de 2009

Despertar

Me han roto un sueño frágil

a golpes de estallido amortiguado,

efímero y aleve.

¿Quién y a dónde se lleva los fragmentos?

Me despierto en un bosque sin senderos.

El rumor de los pasos

era mi única guía

y el cuenco de mis manos apretadas

el cofre de aquel sueño.

Me despierto en un bosque enmarañado

con las manos vacías,

sin tesoro ni brújula,

sin saber por qué ruta

huyeron los ladrones,

si los hubo siquiera.

Porque —ay— en este bosque,

huérfano de señales y senderos,

tampoco existe el eco

y no sé si la voz que enhebra esta canción

es o no verdadera.


Carmen Martín Gaite

viernes, 9 de enero de 2009

La vida, el club de los imposibles

Uno tiene su tiempo en esta vida, no tiene otra cosa. Y yo desde el día en que murió mi amigo he sentido más acuciante y alta que nunca la llamada de las cosas que él ya no veía para que las mirara yo, de las gentes para que las atendiera, de los peligros para que los evitara, y así entregada de un argumento en otro, me he dispersado en miles de interferencias que me han impedido el sosiego necesario para sentarme a ordenar mis ideas. Y con mayor deseo que nunca de ponerme a escribir. Pocas veces me ha sido más difícil.



No hay duda de lo que lo que no voy escribiendo, por escribir se queda. Me quiero engañar, pensando vagamente que cada visión y experiencia me enriquece, y así me van lloviendo encima los días, cada uno de los cuales arrastra con sus gotas las gotas del anterior, sin que me esfuerce por investigar en qué aljibe se recoge toda esa agua o qué tierra fertiliza. Me conformo con alimentar la débil esperanza de que día u otro recogeré el fruto de este tiempo cuyo pasar acecho pasmada, inmóvil, con esa mezcla de resignación y sobresalto con que se pulsa en la noche la muñeca de un enfermo, esperando el milagro de la mejoría. Pero ponerse a escribir es un oficio y un oficio difícil que exige disciplina. Las manos se entumeces, se amodorran, sin entrenamiento.

Cuaderno de todo número 4.



viernes, 12 de diciembre de 2008

La inspiración y el estilo


He comprado este libro sólo por el prólogo. Mi sorpresa ha sido cuando busco el prólogo y no encuentro lo que yo creía. Pero como también soy un conejo blanco no me extrañó nada haberme enterado mal.

Y es que no era el prólogo. Son dos textos que corresponden a dos conferencias pronunciadas los días 2 y 3 de julio de 1996 en el aula Francisco de Vitoria de Salamanca, como participación en el curso superior de Filología Hispánica organizadas bajo el título "Juan Benet, espacio biográfico, universo literario".

Inéditas hasta la publicación en el 1999, por Alfaguara junto al texto La inspiración y el estilo de Juan Benet.

YO, únicamente podría comprar un libro por el prólogo si el prólogo llevara gotas de hada, como calificó A. B. Márquez en Cuaderno de Nueva York a Carmen Martín Gaite.

"Por cierto, yo tenía un ejemplar dedicado por Juan de esa primera edición de 1966, pero lo he perdido, detalle que en mi caso es tan frecuente que ha dejado de ser perturbador. He acabado por sumergirme, incluso con cierta delectación, en el río fatal de esos extravíos cotidianos cuyas causas ni siquiera me molesto en investigar. Igual aparece algún día. Tanto la inspiración como el estilo, ya se sabe, se esconden y se resisten a dejarse atrapar y más todavía cuando andan de escaramuza".

Posdatando: El IP es un dato de caracter personal protegido por la Ley Orgánica de Protección de Datos de Caracter Personal. Ley 15/1993 de 13 de diciembre. En consecuencia, todo buscador que identifique el IP vulnera una ley que está siendo sabiamente aplicada de oficio. Y sino, Pregunten a la SGAE.

miércoles, 30 de abril de 2008

... abstracciones en letra mayúscula.

"Cuentan que cierta mañana de otoño iba don Miguel de Unamuno paseando con Amado Nervo y acertaron a pasar a orillas de un estanque.

_¡Qué plantas tan bonitas, don Miguel, ésas que flotan sobre el agua! ¿Cómo se llamarán?- preguntó el poeta, deteniéndose a mirarlas, con los ojos asombrados de quien las estuviera viendo por primera vez.

_¡Nenúfares! - le contestó inmeditamente Unamuno-. Eso que saca usted siempre en sus poemas.


(...) La mayor parte de los "intelectuales" plagan sus discursos de nenúfares. En nenúfares se convierten, pongo por ejemplo, la libertad, la condición de la mujer o la justicia social para quien al mismo tiempo que elabora peroratas más o menos brillantes sobre dichos asuntos, no se entera de que está tiranizando a los demás, es incapaz de hacer un esfuerzo para hacerle la vida agradable a la mujer concreta que tiene a su lado o no ve en la miseria y necesidad de los seres con cara y ojos de su más próximo entorno sino una inoportuna interrupción que obstaculiza su carrera magistral de dentor del género humano. Nenúfares son todas las abstracciones en letra mayúscula que tanto impresionan lanzadas desde el Parlamento, la cátedra, la televisión, o la letra impresa, pero que a nadie le cuentan nada que pueda traer al recuerdo para sentirse confortado en el callejó sin salida de sus noches de insomnio, nenúfares los pretextos en nombre de los cuales se emprende una guerra para redimir a una humanidad cuyos miembros no se vacila en dejar sanguientamente diezmados; nenúfares la paz, la dignidad, la comunicación y el amor; nenúfares muertos, sapos disecados sobre el manto de tan solemnes predicadores".

El cuento de nunca acabar.
Carmen Martín Gaite.

Hilvanes

"La literatura se introduce en nuestras vidas de una forma insensible y progresiva, y no sólo va conformando el pensamiento, sino prestándonos sus propios ojos, es decir, proporcionándonos patrones con arreglo a los cuales mirar lo que pasa, escuchar lo que nos cuentan, adornar nuestros sueños e interpretar los hechos de la propia novela vivida".

El cuento de nunca acabar. Carmen Martín Gaite

viernes, 11 de abril de 2008

Farmacia de Guardia

Rubén me ha traido hoy al recuerdo a la Carmen poeta. "Una, dos y tres, / escondite inglés, / a esa niña de rojo / ya no la ves"; esa de rojo solo podía ser Alicia. Alicia habitante en el mundo de la fantasia, donde los cuadernos pueblan ese cuarto de atrás que es el refugio y sobretodas las cosas, la libertad....



No es Valium ni Orfidal,
no me ha entendido.
Se trata de la fe. Sí: de la fe.
Comprendo que es muy tarde
y no son horas
de andar telefoneando a una
farmacia
con tales quintaesencias.
Lo que yo necesito
para entrar confiada en el vientre
del sueño
es algún específico protector de
la fe.
¿Que le ponga un ejemplo más
concreto?
Pues no sé… Necesito
creerme que este saco
cerrado por la boca
y en cuya superficie
se aprecia la joroba
de envoltorios estáticos
puede volver a abrirse alguna vez
a provocar deseos y sorpresas
bajo la luz del sol y de la luna,
bajo el fervor clemente
de los dioses del mar.
¡Oh, volver a sentir lo que era
eso!
Y ni siquiera necesito tanto
?ya es menos lo que pido?;
simplemente creerme
que un día lo sentí
intempestivamente
cuando más descuidada andaba
de esperarlo,
y supe con certeza
que sí, que se podía,
que un corazón doméstico
cuando al fin se desboca
es porque está latiendo sin
saberlo
desde otro muy cercano.

Ya. Que no tienen nada.
Pues perdone.
Comprendo que es muy tarde
para hacerle perder a usted el
tiempo
con tales quintaesencias.
Ya me lo figuraba.
Buenas noches.


Farmacia de Guardia.

Carmen Martín Gaite

martes, 15 de enero de 2008

Manhattan.

Traigo a esta página dos visiones de Nueva York. La de Woody Allen y la editorial Tusquest que ha editado en papel sus guiones y libros en una colección bastante asequible. Y la de Carmiña Martín Gaite en su Visión de Nueva York. Este cuaderno que más que un cuaderno es una joya, nos trae a lo mejor de Calila, la hada Calida y su magia y sus ganas de vivir y su alegría.

  • “_ Posee una maravillosa otredad, sabes?. _ Una otredad._Una maravillosa capacidad negativa.”

  • “La había hecho desproporcionadamente romántica. No importaba cuál fuese la estación, para él era una ciudad en blanco y negro que vibraba al son de las grandes melodías de George Gerswin”.

  • “El talento es cosa de suerte. Psé. Yo creo que lo importante en la vida es el valor.”

  • “Escucha, te lo explicaré con un ejemplo. Si nosotros cuatro volvemos a casa paseando por el puente, y una persona se estuviera ahogando, ¿tendríamos valor, tendría alguno de nosotros valor para tirarse al agua helada y salvarla de la muerte?

  • “Pero nunca dije nada porque me consideré de algún modo insuficiente, que no resultaba en la cama, o que yo era lo bastante inteligente, que era poco atractiva físicamente. Pero te diré una cosa. Al final, resultó que él era un gusano.”


  • “Por qué vale la pena vivir? Es una buena pregunta”.



Escribía Ignacio Álvarez Vara a el libro de su vieja amiga:

“La fascinación de Calila fue absoluta en su primer viaje a Nueva York. Lo prueba de manera fehaciente este collage enciclopédico y múltiple de ahora, que nos ha reunido al cabo del tiempo. Los viajes a Estados Unidos acabaron siendo para ella no rutina pero sí habituales. A partir de la prematura muerte de la Torci, además, una especie de terapia salvadora. En los Estados Unidos Calila retomó el hilo de historias que apenas había pergeñado en España bastante tiempo antes. Allí acabó de coser los retales con los que pudo al cabo poner fin a El cuento de nunca acabar, un libro que le hizo sufrir más de lo que nadie cree y que yo bauticé como “el Neverending” no sin razón...”.

martes, 28 de agosto de 2007

Retahílas

“Leer era acceder a un terreno en el que se ingresaba con esfuerzo, emoción y destreza, terreno amenazada y siempre a conquistar, a reinventar y defender. Y años más tarde supe también que la puerta de acceso a este recinto, además de secreta, debía ser empujada preferentemente de noche, como la del amor”. Retahílas.


Carmen Martín Gaite

martes, 7 de agosto de 2007

La ciudad menos conservadora del mundo.



" Madrid tiene una historia que no se ve, que no se exhibe. Casi podría decirse que ella misma, la ciudad, se autodestruye y se oculta para que ningún historiador descubra sus huellas. Trabajo le mando al que las quiera exhumar. Labor de arqueólogo siempre desorientado, siempre burlado, la del historiador que quiera agarrar, con las pocas piedras no removidas que quedan en pie, el espíritu guasón, huidizo, evanescente e híbrido de la ciudad menos conservadora y engolada del muno, la menos racista también. A nadie se le pregunta por dónde se ha colado, qué viene a hacer aquí, y todos somos de Mardi sin serlo, nos hacemos amigos buscando un acomodo, un rastro, un local que estaba hace poco en esta misma esquina. Ciudad que juega al escondite, que mezcla y fragamenta sus leyendas y mitos, camuflándolos bajo el incesante acarreo de material nuevo, aluvión de estratos, nuevo lenguaje, nuevas ropas, nuevas paredes, gentes nuevas en busca de asentamienot provisional, nuevas tiendas y bares, una fuente donde hubo un paso elevado, letreros a los que indefectiblemente se les ha caído una letra, estatuas que cambian de sitio y nunca están en el que les corresponde, ciudad siempre reciente que vuelve a cubrir lo que destapa y a destapar lo que cubrió, posada de provincianos que ya son madrileños a los dos meses, caleidoscopio, río de mercurio. En Madrid nadie se echa a la calle para ver monumentos, sino para estar en ella, para mezclarse en una misma placita, al atardecer, con jóvenes ojerosos que se intercambian sustancias; niños que han bajado a montar en bicicleta y mujeres entrevistas al fondo de un balcón de entresuelo con tiestos de geranios y visillos de encaje.
Madrid no se respeta a sí misma, no se da aires, no se toma en serio las lápidas. Ver Madrid no es "saber cosas de Madrid", es simple y llanamente echarse a la calle. De ella te viene el miedo, y ella misma te lo hace perder, como te hacer perder el rumbo y la identidad y el autobús, ante un corrillo de gente que se ha parado a mirar algo que nunca queda del todo explicado, manifestación, reyerta, accidente, chalaneo, procesión o entierro. NOs disculpamos diciendo que es una ciudad fea, cuando no sabemos dónde llevar al provinciano o al extranjero que llega con su cámara, fascinado de antemano por esa aura rara e inaprensivle que se desprendía del relato de algún amigo captado precisamente por el desarraigo de todo lo movedizo y transitorio, por el abrazo maternal de lo que no lleva etiqueta. Pero al final del paseo nos pedirá que le hagamos un sitio, que él también se quiere quedar en Madrid. Que nos explique por qué, si puede. Trabajo le mando"

Tirando del Hilo
Carmen Martín Gaite