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jueves, 7 de enero de 2010

Mi tío Antonio

No entiendo la extraña relación que se origina en mi mente, pero desde adolescente, tiendo a identificar a mi tío Antonio con Antonio Machado.

Acabo de recordar mi asociación mientrás hacia una apostilla a PrincipedeArroyoluche, a quien Vila-Matas no enlaza.

A mi tampoco, que conste.

Mi tío Antonio era un señor mayor. Vestía traje de chaqueta oscuro, bastón y sombrero. Al igual que Machado.

Siempre me preguntaba si mi tío hubiera tenido hijos, cómo habrían sido. Yo solo sabía imaginarmelos las personas más inteligentes del mundo.

Y muy serios, como su padre.

Mi tío Antonio, al igual que Machado, no tuvo hijos. Tampoco tenía hermanos. Pero sí tenía sobrinos.

Al menos estaba yo.

Estaba yo con mi inocencia infantil sentada en sus piernas, o cantando canciones que me inventaba para él y que tan pacientemente me consentía.

No recuerdo que me diera nunca dinero, ni chuches. Pero sí recuerdo el aprecio que siempre le tuve.

Y el cariño que en mis recuerdos perdura.

Mi tío Antonio posesía aquello que Machado cantaba a la encina: humildad.

Y con humildad aceptó que yo creciera y mi mundo cambiara. O que me lo cambiaran.

Sigo queriendo infinitamente a mi tío Antonio. Ese tío mío de la infancia, tan serio, tan humilde, que tanto se parecía a un poeta ...


miércoles, 30 de diciembre de 2009

He andado muchos caminos

He andado muchos caminos,
he abierto muchas veredas,
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancòlicos
borrachos de sombra negra,

y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio,
preguntan adònde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja,

y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino;
donde no hay vino, agua fresca

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y en un día como tantos
descansan bajo la tierra.