viernes, 26 de diciembre de 2008

... realmente era un gato (A través del espejo y lo que Alicia encontró allí)


El gato sonrió al verla.

-Ceshire puss...
Comenzó a decir Alicia tímidamente pues no sabía si el nombre le iba a gustar. La sonrisa del gato se hizo más amplia.
-Me podrías decir qué camino tomar.
-Eso depende de a dónde quieras llegar. -dijo el gato.
-No me importa mucho a donde llegue. -dijo Alicia.
-Entonces realmente no importa mucho a donde vayas. -dijo el gato.
-Siempre y cuando llegue a algún lado. -explicó Alicia.
-Oh, de seguro llegarás a algún lado.

Alicia sintió que eso no podía ser debatido, así que trató con otra pregunta.

-¿Qué tipo de gente vive por aquí?
-En esa dirección vive un sombrerero, y en esa otra, una liebre. Visita a cualquiera de los dos, ambos están locos.
-Pero yo no quiero estar entre locos -explicó Alicia.
-Oh, no puedes evitarlo, todos aquí estamos locos. Yo estoy loco, tú estás loca.
-¿Cómo sabes que estoy loca?
-Debes estarlo o no estarías aquí.

Alicia pensó que eso lo probaba todo, pero prosiguió:

-¿Y cómo sabes que estás loco?
-Para empezar, los perros no están locos. ¿Me concedes eso?
-Supongo que sí -dijo Alicia.
-Bueno, entonces verás, los perros gruñen cuando están molestos y mueven la cola cuando están contentos. Ahora, yo gruño cuando estoy contento, y muevo la cola cuando estoy molesto. Entonces, debo estar loco.


Posdatando: Realmente es algo horrible y hasta odioso la existencia de sección de librería en las grandes superficies. Debería estar prohibido vender libros junto a las ofertas de droguería.