jueves, 7 de agosto de 2008

El honor de un brigadier.

DON JUSTO: ¡Por aquí!

DON ELÍAS: ¿Usted cree?

DON JUSTO: SÍ. Del recinto en derredor, le digo que por aquí es por donde está mejor.

DON ELÍAS: Entonces, ¿subimos?

DON JUSTO: ¡Claro! Apoye aquí abajo el pie y suba en mí ... ¡Súbase!.. ¡Píseme usted sin reparo!

DON ELÍAS: ¿No le hago daño?

DON JUSTO: NO, nada.

(por encima de la tapia asoma DON ELÍAS, congestionado por el esfuerzo)

DON ELÍAS: ¡Ya estoy arriba, y me asombra! ..

DON JUSTO: Caramba, qué mala sombra, que esté la puerta cerrada.

DON ELÍAS: vaya que sí!

DON LUSTO (Ligeramente abochornado de lo que está ocurriendo) En realidad, entrar en un cementerio por la tapia es poco serio, Don Elías.

DON ELÍAS: Es verdad.

DON JUSTO: ¿por qué han cerrado el portón?

DON ELÍAS: Por aquí, de madrugada, no viene nadie a hacer nada.

DON JUSTO: En eso lleva razón.

DON ELÍAS: Sí que ha sido una ocurrencia.

DON JUSTO: Nunca me vi en estos trances, y eso que yo, en mi existencia, he asistido a bien de lances...

DON ELÍAS: Nada, Don Justo, paciencia!

(...)

RODOLFO: Hablando del ruin de Roma ... ¡Señores, aquí estoy yo!

TODOS SE ASOMBRAN DE VERLE DENTRO DEL CEMENTERIO SIN HABER TENIDO QUE SALTAR LA TAPIA.

DON JUSTO: Pero, ¿por dónde has pasado?

RODOLFO: Por la puerta.

DON MARCIAL: Nosotros no hemos hallado, al venir, la puerta abierta.

RODOLFO: Pero ¿la puerta del centro?

DON JUSTO: Sí,

RODOLFO: Lo que les ha pasado, sin duda, es que han empujado, queriendo abrirla, hacia dentro y, al no hacerlo, han renunciado, sin reflexionar siquiera en que se abre para fuera, que ha sido como yo he entrado.

DON MARCIAL, DON JUSTO Y DON ELÍAS SE QUDAN MUY FASTIDIADOS DE LA EXPLICACIÓN.

(...)( duelo de armas)

DON JUSTO: ¡Señores! ¡Hay que apuntar!! ¡ Se me han llevado un pedazo de chistera de un balazo!

RODOLFO: ¡Caray! Pues tiran a dar ...

DON JUSTO: ¡Juro que en mi vida he visto disparar de esta manera! ¡¡Si en vez de llevar chistera llevo boina, ya no existo!!

RODOLFO: ¿A ver? ... Tenía siete reflejos y ya sólo tiene seis...


Jardiel Poncela