jueves, 14 de junio de 2007

Te miré a los ojos en una tarde de lluvia,

Te miré a los ojos en una tarde de lluvia,

Creí ver en ellos un cuadro impresionista,

Era tanta la luz que de ellos se desprendía.

Te miré a los ojos buscando enamorarte,

Esquivos como anguilas de agua dulce,

Miraban un cielo cubierto de nubes.

Me miré en tus ojos un día de invierno

Nuboso, gris. Silencioso.

Navegué en ellos pues la vida

Para mi, era descubrirme en ellos.

Llovía en tus ojos de negro abismo

La tarde que en ellos mi miré.

Mas tú, golondrina silenciosa,

No lo sabías.

1 comentario:

Hipatia de Alejandría dijo...

Este hilván es muy bonito. Pero es muy triste. Parece que por mucha confianza y sentimiento que haya, a veces asomarse a los ojos la persona amada es arriesgarse a no encontrarse en ellos.
Esto sucede aún cuando hay amor y una relación tranquila. Creo que no puedo exigir que se me quiera en la forma como yo lo hago. Ni siquiera con la misma intensidad. Porque yo tampoco puedo hacerlo.
Un beso desde la Enterprise.